El América Femenil terminó pagando muy caro no haber sabido administrar la ventaja de tres goles que construyó en la ida frente a Tigres. Aquella falta de control emocional y futbolístico abrió la puerta a una remontada que volvió a poner en evidencia problemas ya conocidos en Liguillas.

En la vuelta, los errores individuales se repitieron, no hubo reacción desde la banca y el equipo nunca encontró soluciones ante la presión rival. Con este nuevo golpe, las Águilas suman otro subcampeonato y refuerzan una etiqueta incómoda: son el club que más finales ha perdido en la historia de la Liga MX Femenil.

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