El arranque del 2026 ha traído un balde de agua fría para una afición que aún no cicatriza las heridas del torneo pasado. El Apertura 2025 fue una exhibición de pólvora mojada donde el ataque azulcrema simplemente no carburó; a pesar de la llegada de José Raúl “La Pantera” Zúñiga, el equipo fue una sombra de su grandeza ofensiva. La vergüenza de haber sumado apenas cinco goles entre sus tres delanteros principales dejó en evidencia que el Nido necesitaba una cirugía mayor para volver a dar miedo en el área rival.
Mientras el americanismo se desvelaba soñando con los rumores que vinculaban al uruguayo Miguel Merentiel de Boca Juniors con el club, la realidad ha golpeado con una fuerza brutal. Lo que parecía ser el camino hacia la redención y la llegada de un “9 matón” se ha transformado en un escenario de incertidumbre total. Una decisión desde los despachos de alto mando está a punto de incendiar las redes sociales, poniendo en duda si la ambición deportiva sigue siendo la prioridad en la institución más ganadora de México.
La postura de la directiva que incendia a la afición
De acuerdo con información de Raoul “El Pollo” Ortiz de Fox Sports, el Club América ha tomado la determinación de no buscar a ningún delantero más para el Clausura 2026. La directiva considera que, con Henry Martín, Rodrigo Aguirre y “La Pantera” Zúñiga, la parcela ofensiva está “más que cubierta”. Para la cúpula americanista, no hay necesidad de invertir en un nuevo atacante, ignorando la estrepitosa falta de efectividad que condenó al equipo en el último semestre y cerrando la puerta a cualquier fichaje de peso.
Esta postura resulta, para muchos, un acto de conformismo peligroso. La realidad es que el capitán Henry Martín pasó el 2025 más tiempo en la enfermería que celebrando goles, Rodrigo Aguirre vive una sequía que parece no tener fin y Zúñiga no ha podido replicar en Coapa la explosividad que mostró en Tijuana. Confiar el destino de la 17 a tres nombres que han quedado a deber es una apuesta de altísimo riesgo que André Jardine tendrá que gestionar con las manos prácticamente atadas.
Sin un referente de área que garantice respeto, el América se encamina a un torneo donde la exigencia será máxima y el margen de error, inexistente. La decisión de no reforzar el ataque podría ser el primer clavo en el ataúd de las aspiraciones azulcremas en este 2026. Si ninguno de los tres delanteros actuales logra despertar de su letargo, el americanismo recordará este mercado de fichajes como el momento exacto en que se dejó de priorizar la gloria por encima del presupuesto.
