El vestidor azulcrema vive momentos de alta tensión tras revelarse una fractura que nadie esperaba. Ralph Orquin, el lateral que nos ilusionó a todos tras secar a figuras del Manchester City y Real Madrid, ha pasado de ser la gran esperanza de las fuerzas básicas a convertirse en el protagonista de un conflicto que huele a despedida amarga. Tras un 2025 donde André Jardine lo dejó prácticamente borrado, el canterano ha tomado una decisión que ha caído como una bomba en las oficinas del Nido.
Lo que parecía una negociación cerrada para su renovación y posterior intercambio con Toluca se ha transformado en un campo de batalla legal. A pesar de que la directiva le puso sobre la mesa un contrato con las condiciones exactas que él mismo solicitó, el jugador dio un paso atrás de forma inexplicable. Detrás de este repentino cambio de opinión se esconde una figura que ha empezado a mover los hilos desde las sombras, poniendo el interés económico por encima del sentimiento por los colores.
El polémico personaje que convenció a Orquin de abandonar el Nido
De acuerdo con información revelada por Carlos Ponce, director de Récord, la traición tiene nombre y apellido: Mario Ordiales. El promotor del futbolista habría sido el encargado de convencer a Orquin de rechazar la oferta de renovación del Club América, a pesar de que cumplía con todas sus exigencias. La estrategia es clara y fría: esperar a que termine su contrato actual para marcharse como agente libre, permitiéndole cobrar una prima de fichaje mucho más lucrativa en su próximo destino, ya sea en la Liga MX o en el extranjero.
Esta maniobra condena al futbolista a pasar el próximo semestre totalmente “congelado” en Coapa. Al negarse a renovar para ser moneda de cambio por Brian García, Ralph Orquin ha sellado su destino en la tribuna; no jugará ni un solo minuto bajo el mando de Jardine, replicando el triste proceso que ya vivió Javairo Dilrosun. El canterano está dispuesto a sacrificar su ritmo competitivo y seis meses de su carrera con tal de asegurar un cheque más grande en el Apertura 2026, dejando a la institución que lo formó con las manos vacías.
El caso de Orquin es un recordatorio de cómo el futbol moderno puede corromper a las promesas más brillantes. Lo que pudo ser una carrera de una década defendiendo la lateral izquierda del más grande, terminará en una salida por la puerta de atrás y con el repudio de una afición que no perdona la falta de gratitud. El América pierde a un activo valioso sin recibir un solo peso, víctima de un entorno que prefirió el beneficio inmediato de una comisión que la gloria deportiva en el equipo más ganador de México.
