El Club América vive una de las encrucijadas más tensas de su historia moderna. Tras un ciclo de ensueño entre 2023 y 2024, donde André Jardine grabó su nombre en oro con seis trofeos y un tricampeonato histórico, el 2025 fue una caída libre sin paracaídas. El Nido pasó de la gloria absoluta a la sequía total, perdiendo finales y oportunidades clave que dejaron a la afición con el orgullo herido y pidiendo a gritos un cambio de timón radical en Coapa.

Aunque el estratega brasileño sobrevivió a la tormenta y recibió un aparente respaldo para iniciar el 2026, la realidad en las entrañas de la institución es mucho más gélida. La directiva ha puesto sobre la mesa una serie de condiciones innegociables que han transformado este semestre en una carrera de supervivencia pura. La paciencia, ese recurso tan escaso en el equipo más grande de México, ha llegado a su límite y el margen de error para el cuerpo técnico es inexistente.

Jardine se la juega en los próximos meses con América

De acuerdo con la información revelada por Rafa Ramos de ESPN, el consenso en la alta cúpula del América es terminante: no se permitirán 18 meses consecutivos sin levantar un trofeo. A pesar del inmenso crédito que Jardine acumuló en sus primeros años, el desastre del año pasado ha borrado cualquier inmunidad diplomática. El estratega ya conoce la advertencia interna: debe reconducir el proyecto de inmediato o aceptar que este será su último torneo al frente del conjunto crema.

La presión es asfixiante, pues la exigencia no es simplemente competir, sino ganar obligatoriamente uno de los dos grandes frentes del semestre. La directiva espera que el equipo levante el título de la Liga MX o conquiste la Concachampions de forma categórica. Cualquier otro resultado será interpretado como un fracaso rotundo que pondría fin a la relación laboral, sin importar el pasado glorioso. La misión es clara: devolverle al América el estatus de ganador que se extravió en un 2025 gris.

El destino de André Jardine pende de un hilo muy delgado que solo la gloria puede fortalecer. Si el brasileño no logra añadir una estrella más al escudo en los próximos meses, la directiva separará caminos con el entrenador más exitoso de la época reciente. Todo se decidirá en este primer semestre del año, donde Jardine se juega mucho más que tres puntos en cada jornada; se juega la oportunidad de no salir por la puerta de atrás del club que alguna vez dominó a su antojo.