El impacto de Allan Saint-Maximin en el América no baja el ritmo. Tras encender Jalisco, ahora volvió a aparecer en su primera noche en casa… sin afición. Expectativa al tope, estadio vacío y un final de película.
Entró desde la banca y, con el reloj apretando, cambió la inercia. El escenario sin público no le quitó brillo: hubo talento, lectura y atrevimiento para marcar en un partido incómodo.
Gol en silencio, impacto enorme
Ya en la segunda mitad, Saint-Maximin atacó el espacio tras un trazo largo. El portero rival salió a cortar y dejó la jugada viva: el francés condujo unos metros y soltó un disparo de media distancia hacia la portería desprotegida. La pelota besó la base del poste derecho y terminó adentro. Dramático y efectivo.
Es su segundo tanto con la camiseta azulcrema y el segundo del encuentro para encaminar el resultado. Sin gradas que rugieran, el festejo fue discreto y abrazó con sus compañeros. Mensaje claro: está listo para cargar minutos decisivos.