El glorioso Club América saltó a la cancha con la urgencia absoluta de sumar tres puntos vitales en el torneo. La afición azulcrema, expectante y nerviosa en las gradas, ahogó el grito de gol apenas en los primeros minutos del encuentro tras una inmejorable oportunidad desperdiciada por el atacante uruguayo Brian Rodríguez desde los once pasos.

Cuando el escenario lucía perfecto para que nuestras Águilas tomaran el control anímico y del marcador, la falla del sudamericano cayó como un auténtico balde de agua helada.

Se acaba la polémica después del fallo de Brian

La polémica y el drama se encendieron antes de los diez minutos de juego. En primera instancia, la árbitra Karen Andrade dejó correr las acciones en el área rival, pero el VAR intervino oportunamente. Las imágenes confirmaron de forma contundente una mano antinatural del defensor Lucas Merolla, otorgando un justo y reglamentario penal a favor de la institución americanista.

Con la mesa servida para asegurar la ventaja, Brian Rodríguez tomó el esférico con la enorme responsabilidad de abrir el cerrojo defensivo. Sin embargo, el cobro careció de la contundencia y jerarquía que exige una camiseta tan pesada. El arquero cañonero, Ricardo Rodríguez, adivinó perfectamente las intenciones y atajó el disparo, silenciando el festejo en nuestra propia casa.

Lamentablemente, esta inmejorable ocasión tirada por la borda mantiene la pesada pizarra en cero y multiplica dramáticamente la presión sobre los jugadores en el terreno de juego. Fallar de esta manera en momentos tan críticos es un lujo que el histórico tricampeón simplemente no puede permitirse si verdaderamente anhela despertar, meterse de lleno a la Liguilla y salvar la temporada.