La derrota ante Atlas en la última fecha de la fase regular fue un golpe brutal para el América. Un doble error de Sebastián Cáceres en los últimos segundos le costó al equipo el punto que necesitaba para terminar en sexto lugar. Al caer ante los zorros, las Águilas se desplomaron hasta el octavo puesto  el último boleto disponible para la Liguilla del Clausura 2026.

Y ese octavo lugar no es un simple número en la tabla. Es una condena que lleva consigo dos desventajas enormes que complicarán el camino de América desde el primer partido de la fiesta grande.

Las dos desventajas que pesan sobre América de cara a la Liguilla

La primera es la más evidente: América cerrará absolutamente todas las eliminatorias como visitante: Cuartos de final, semifinales y final, en todos los casos, el partido de vuelta se jugará fuera del Azteca, con el estadio en contra y la presión que eso implica. No habrá ventaja de localía en ningún momento del torneo.

La segunda desventaja es aún más determinante. En caso de empate en el marcador global durante cuartos de final o semifinales, el único criterio de desempate es la posición en la tabla de la fase regular. América llegó en octavo lugar, el peor de los ocho clasificados. Esto significa que ante cualquier empate global, las Águilas quedarían eliminadas automáticamente sin necesidad de penales ni tiempo extra.

América llega a la Liguilla con todas las probabilidades en contra. Sin localía, sin margen de empate. Solo le queda una opción: ganar. No hay otro camino.