Al Club América le está lloviendo sobre mojado y la tormenta parece no tener fin. El equipo de Coapa no solo atraviesa una crisis de resultados al no poder ganar en ninguno de sus tres primeros partidos del Clausura 2026, sino que ahora una “maldición” física parece haberse instalado en el Nido. El infortunio se ha cebado con el plantel, golpeando donde más duele y dejando a André Jardine con menos herramientas cada semana.

Si los marcadores adversos no fueran suficiente castigo, el “hospital azulcrema” sigue recibiendo pacientes. Desde el inicio del torneo, el equipo ha tenido que remar contracorriente sin figuras clave como Henry Martín, Alejandro Zendejas y Erick Sánchez. Pero cuando parecía que no podía pasar nada peor en la visita al Estadio Hidalgo, una nueva baja en la zona defensiva ha dejado helada a la afición y al cuerpo técnico.

El momento exacto que encendió las alarmas

Todo ocurrió al minuto 65 del duelo frente a Pachuca. Sebastián Cáceres, el pilar de la defensa, simplemente dijo “basta”. El central uruguayo se tiró al césped del Hidalgo con gestos de dolor y pidió inmediatamente la asistencia médica, silenciando a la banca americanista que no daba crédito a lo que veía. Los doctores confirmaron el cambio de inmediato, obligando a modificar el esquema en un momento crítico del partido.

Dentro del dramatismo, hubo una pequeña luz de esperanza: el sudamericano logró salir por su propio pie, lo que sugiere que podría no ser una rotura grave. Sin embargo, en Coapa nadie respira tranquilo. El largo historial de problemas físicos de Cáceres obliga a tomar la situación con pinzas; una recaída o una lesión mal cuidada podría ser catastrófica para una defensa que ya se ve frágil.

El América debe extremar precauciones. Perder a su mejor central por un periodo prolongado sería el golpe de gracia para un equipo que urge de solidez. Ahora, la duda mata al americanismo: ¿Estará listo para la “final” contra Necaxa o se sumará a la larga lista de ausencias que tienen al conjunto azulcrema en la lona?