El Club América atraviesa su momento más oscuro en décadas, firmando un arranque de torneo que no se veía desde 1970: tres partidos consecutivos sin anotar un solo gol. La crisis es real, la presión es asfixiante y el americanismo exige respuestas inmediatas en el terreno de juego. Sin embargo, justo cuando la urgencia por ganar es máxima, el calendario ha dictado una sentencia inesperada: el balón se detendrá en Coapa.
Para sorpresa de muchos aficionados que esperaban ver al equipo buscar la revancha este fin de semana, las Águilas “desaparecerán” de la actividad oficial. Una pausa obligada cortará el ritmo del Clausura 2026, dejando a la afición en suspenso y al equipo con un largo periodo de inactividad que, dadas las circunstancias, genera tanta incertidumbre como alivio en el cuerpo técnico.
América sin jugar por dos semanas en Liga MX
La razón de este repentino “apagón” futbolístico no es una sanción ni un problema interno, sino una decisión que viene desde lo más alto del futbol mexicano. La Liga MX y la Federación han decretado que la prioridad absoluta es la Copa del Mundo 2026, por lo que se ha programado un parón general de dos semanas para permitir que la Selección Mexicana realice su preparación y dispute partidos amistosos.
El Club América, al igual que el resto de los equipos, acatará esta modificación y no volverá a pisar una cancha oficial hasta el próximo 31 de enero. Serán 15 días de silencio en los estadios, un hueco en la agenda que ha tomado a muchos desprevenidos pero que tiene una justificación oficial clara: el Tricolor manda sobre la liga local.
Para André Jardine, este parón forzoso puede ser la diferencia entre la vida y la muerte deportiva. Estas dos semanas sin competencia oficial servirán de “balón de oxígeno” para recuperar a los futbolistas lesionados que tanto han hecho falta y, sobre todo, para intentar resetear la mentalidad de un equipo que olvidó cómo hacer goles. El descanso no es vacación; es la última oportunidad para corregir el rumbo antes de la Jornada 4.
