El América llegó al partido más importante de su torneo con la presión al límite. La derrota por dos goles en la ida contra Monterrey obligaba al equipo de André Jardine a salir con todo desde el primer minuto en la vuelta, sabiendo que cualquier error podía liquidar su temporada en la Liguilla.

La apuesta fue arriesgada: dos centros delanteros, líneas adelantadas y una mentalidad completamente ofensiva. Aun así, la chispa que transformó la eliminatoria no vino de los atacantes, sino del futbolista que porta el número 10, quien apareció con una jugada que revivió a todo el Estadio Azulcrema.

El zapatazo que le devolvió la vida al América

Cuando el partido aún se encontraba bajo una tensión absoluta, América empezó a construir una jugada por izquierda con Álvaro Fidalgo al mando. Sin encontrar espacios, el español giró hacia el centro y conectó con Jonathan dos Santos, quien abrió completamente la cancha buscando una opción más agresiva.

Ahí apareció Alejandro Zendejas, el ’10’ azulcrema, que decidió asumir el peso del momento. Controló, levantó la mirada y sin dudar sacó un disparo raso y potente desde fuera del área que dejó sin reacción a Luis Cárdenas. El estadio explotó. América volvía a ponerse a un gol de avanzar a semifinales.

El efecto emocional fue inmediato: el equipo recuperó confianza, la afición encendió el estadio y la eliminatoria volvió a sentirse viva. Aunque quedaba mucho por jugar, el gol de Zendejas reescribió por completo la narrativa y reinstaló la esperanza de una remontada que parecía lejana.