El Club América está a punto de dar el golpe mediático del año. La directiva azulcrema tiene prácticamente amarrado a Raphael Veiga, la estrella del Palmeiras que promete devolverle la jerarquía al ataque de las Águilas. El acuerdo es total y la ilusión en Coapa está al máximo, esperando solo liberar una plaza de extranjero para anunciar al brasileño como el nuevo ídolo del americanismo.

Sin embargo, entre la euforia del fichaje, ha surgido un detalle contractual que ha encendido las alarmas en un sector de la prensa y la afición. No se trata de la calidad del jugador, que es indiscutible, sino de la “letra chiquita” de la operación. La directiva ha decidido apostar por una fórmula de negociación que, aunque facilita su llegada hoy, podría convertirse en una condena millonaria mañana, tal como sucedió en una historia reciente de terror financiero.

La cláusula que “condena” al América a pagar millones

Según reportó Víctor Díaz de ESPN, Veiga no llegará en compra definitiva inmediata, sino a préstamo con opción de compra obligatoria basada en objetivos. Si el brasileño cumple ciertas metas: minutos o partidos, América estará obligado a pagar la transferencia completa.

Esta es exactamente la misma estrategia que se usó con Víctor Dávila, quien al superar los 1,000 minutos activó una compra forzosa de casi 8 millones de dólares. El miedo es real: el caso Dávila terminó siendo un desastre financiero. El club tuvo que pagar una fortuna por un jugador que hoy cobra 1.5 millones anuales, no rinde lo esperado y es imposible de vender por su alto costo.

Al repetir este esquema con Veiga, las Águilas corren el riesgo de atarse de manos nuevamente si el jugador no explota, obligándose a gastar millones por contrato y no por convicción deportiva. La moneda está en el aire: ¿Será Veiga la excepción o el nuevo dolor de cabeza de la directiva?