Todo parecía sentenciado en Coapa. Las señales eran inequívocas: Rodrigo Aguirre dejó de entrenar al parejo del grupo y fue el gran ausente en la convocatoria para el viaje a Honduras, donde las Águilas debutarán en la Concacaf Champions Cup ante el Olimpia. Para la afición y la prensa, el uruguayo ya tenía un pie y medio fuera de la institución, con las maletas listas para marcharse al norte.
Sin embargo, en el fútbol las cosas no son oficiales hasta que se firma el último papel, y lo que parecía un trámite inminente ha entrado en una tensa pausa. A pesar de que el jugador ya ha sido borrado de la actividad deportiva del primer equipo, la realidad administrativa es muy distinta: su traspaso aún no se concreta y el reloj empieza a jugar en contra de la planificación azulcrema.
Aguirre sigue y bloquea un refuerzo necesario para el América
Según la última actualización de León Lecanda en ESPN, la operación se encuentra en estatus de “suspenso”. Si bien las pláticas con Tigres están muy avanzadas, el acuerdo no se ha cerrado al 100%. Ambas directivas han puesto un freno momentáneo y están en la fase decisiva: o dan el paso al frente en las próximas horas o la negociación podría enfriarse peligrosamente.
La situación es crítica. Si Rodrigo Aguirre regresa a Monterrey para vestirse de felino, liberará la plaza de extranjero que la directiva necesita desesperadamente para traer al “9” letal que pidió Jardine. Pero si la venta colapsa, el “Búfalo” permanecería en el plantel, bloqueando automáticamente la llegada de cualquier otro refuerzo foráneo debido al cupo de No Formados en México.
Queda tan solo una semana de mercado y el escenario recuerda al drama vivido con otras salidas. En cuestión de 24 horas todo puede cambiar: de ser una venta millonaria a convertirse en un “tapón” deportivo. La directiva trabaja a marchas forzadas para destrabar la situación, pues quedarse con Aguirre y sin refuerzo sería un golpe durísimo a la planificación del torneo.
