El América se quedó a dos minutos de una remontada histórica. Los goles de Alejandro Zendejas y José Raúl “La Pantera” Zúñiga habían puesto al equipo con un pie en semifinales, pero el tanto de último minuto de Germán Berterame derrumbó todo y abrió un incendio interno en la afición.

Las críticas explotaron en redes. Miles de americanistas señalaron directamente a André Jardine por haber retirado a su delantero al minuto 75 para meter un defensa, una decisión que cambió el desarrollo del partido y permitió que Monterrey creciera hasta sentenciar la eliminatoria. Ahora, la pregunta es inevitable.

¿Está André Jardine en riesgo de perder su puesto en el América?

La derrota dolió, pero dentro del club la lectura es distinta a la que domina en redes. La directiva reconoce que Jardine cometió errores puntuales en la gestión del cierre, pero también entiende que el plantel mostró carencias estructurales que iban más allá del técnico. América no tuvo un delantero confiable, no tuvo un mediapunta autosuficiente y prácticamente no tuvo suplentes a la altura.

En principio, Jardine no sería despedido. Su peso histórico por el tricampeonato, su estilo de trabajo y la lectura interna de que el América llegó debilitado por decisiones deportivas previas sostienen al entrenador brasileño para el Clausura 2026.

Aun así, no está blindado. La dirigencia sabe que la exigencia será máxima y que cualquier tropiezo en el próximo torneo podría cambiarlo todo. La evaluación será profunda y, si no hay refuerzos de jerarquía, el riesgo de repetir un fracaso aumentará. Jardine sigue, pero el margen se achicó.