El Club América atravesó semanas de alta tensión en el plano institucional. La ruptura entre la dirección deportiva encabezada por Diego Ramírez y el cuerpo técnico de André Jardine terminó siendo insostenible y derivó en una salida abrupta que sacudió a Coapa en pleno torneo.
La solución fue interna y estratégica: Antonio Ibrahim, hasta entonces jefe de inteligencia deportiva, fue ascendido a director deportivo. El movimiento no solo calmó el entorno, también coincidió con cierres clave en el mercado y con elogios públicos de Jardine, una señal clara de alineación que el club necesitaba.
Las palabras de Ibrahim que explican su visión y el rumbo que busca imponer
En su presentación oficial, Ibrahim dejó claro que llega con una idea definida y continuidad institucional. No es un nombre ajeno al proyecto: durante años lideró el área de inteligencia deportiva y fue parte de propuestas que terminaron convirtiéndose en refuerzos para el primer equipo. Ahora, como mano derecha de Santiago Baños, asume la gestión completa.
El nuevo director deportivo habló de ambición, planeación y cultura ganadora, conceptos que el americanismo reconoce como ADN del club. En clips difundidos en redes sociales, Ibrahim remarcó que el objetivo no es solo ganar hoy, sino construir para sostener resultados en el tiempo, con coordinación entre gestión y cancha. Sus palabras fueron directas y reflejan el tono que pretende imponer desde el primer día:
“Pues con mucha ilusión y ambición, con ganas de seguir ganando y conquistando títulos, manteniendo un equipo unido dentro y fuera de la cancha, entendiendo que este club exige ser campeón en cada torneo, pero también trabajando con planificación para que los resultados perduren en el tiempo, con una gestión coordinada que permita ser un equipo protagonista y ganador, respaldado por una cultura impuesta desde la directiva que se vive en todos los niveles del club y que se disfruta día a día, porque mi llegada al futbol no fue solo por el futbol, sino por el América”, declaró Ibrahim
