El arranque del Clausura 2026 se ha convertido en una auténtica pesadilla para el Club América. Sin victorias, sin un solo gol a favor y con la herida abierta tras la dolorosa derrota ante San Luis, las alarmas se encendieron antes de tiempo en el Nido. Lo que parecía un simple bache deportivo ha escalado rápidamente a una crisis que puso en entredicho la estabilidad del proyecto.
La tensión es palpable y los rumores sobre una ruptura interna, específicamente entre André Jardine y el director deportivo Diego Ramírez, comenzaron a sonar con fuerza en los pasillos de Coapa. Ante el peligro de que el barco se hunda recién zarpado, las altas esferas decidieron intervenir de inmediato. Se ordenó un cónclave urgente para frenar la caída libre antes de que sea irremediable.
América se reúne de emergencia en plena crisis
Según información revelada por el diario Récord, el pasado 15 de enero se llevó a cabo una reunión de emergencia fuera de las instalaciones. A la mesa se sentaron los pesos pesados de la institución: Emilio Azcárraga, Santiago Baños, André Jardine y su auxiliar Paulo Víctor. No fue una cena de placer, sino una cumbre estratégica para encarar el pésimo inicio de torneo.
El objetivo principal fue cerrar filas. Lejos de firmar despidos inmediatos, la intención de la alta cúpula fue mirar a los ojos al cuerpo técnico, limar asperezas y exigir un cambio de dinámica urgente. Se analizó la sequía goleadora y la falta de resultados, estableciendo el compromiso mutuo de devolver al América a los primeros planos en la próxima jornada.
En apariencia, hay “humo blanco” y unión total para revertir la situación. Sin embargo, que el dueño tenga que intervenir apenas en la jornada 2 envía un mensaje contundente: la paciencia no es infinita. El respaldo existe hoy, pero la exigencia es máxima para un equipo que, por historia e inversión, tiene prohibido estar en el fondo de la tabla.
