La calma parece haber regresado a los escritorios de Coapa tras la tormentosa salida de Diego Ramírez, pero la tempestad se ha mudado a la cancha. El América vive una crisis de resultados alarmante: tres jornadas disputadas y cero victorias. En medio de esta sequía y previo al duelo vital contra Necaxa, las alarmas se encendieron cuando Emilio Azcárraga, el hombre más poderoso de la institución, se presentó de sorpresa en el entrenamiento.

Ver al dueño en las instalaciones no es cosa de todos los días. Su presencia suele ser sinónimo de noticias fuertes o “jalones de orejas” cuando el barco no navega bien. La incertidumbre sobre qué se dijo a puerta cerrada recorrió el Nido, pero Sebastián Cáceres ha salido al paso para revelar los detalles de ese encuentro cumbre entre el plantel y el mandamás azulcrema.

El mensaje del “Patrón” a todo el plantel del América

En la rueda de prensa previa al choque contra los Rayos, el central uruguayo no pudo esquivar la pregunta obligada. Sebastián Cáceres detalló que, contrario a los rumores de un ultimátum a gritos, la visita tuvo un tono diferente, aunque el mensaje de fondo fue inequívoco: en este club la paciencia es corta y la memoria, exigente.

“No es que nos haya exigido algo, sólo hizo presencia, pero sabemos ya de siempre que hay que ganar todas las competencias”, confesó el defensor. Sin embargo, reveló cuál es la verdadera obsesión de Emilio Azcárraga para este semestre, una deuda que el plantel tiene prohibido no pagar: “Principalmente la Concachampions, estamos con la deuda. Vamos muy enfocados en poder ganarla, que es algo que se nos exige, no sólo del patrón, sino por la afición”.

La visita de Azcárraga funcionó como un recordatorio silencioso pero brutal. No hizo falta que levantara la voz; su simple presencia en la cancha de entrenamiento reafirmó que, aunque se respalde a Jardine y a Baños, la falta de triunfos y el anhelo del título internacional son temas que no admiten negociación en el 2026.