En Coapa ya se saboreaban el “bombazo” del año. La directiva ha trabajado a marchas forzadas para cerrar la contratación de Raphael Veiga, la estrella del Palmeiras que llegaría con cartel de ídolo y bicampeón de Libertadores para devolverle la magia al ataque azulcrema. Todo parecía listo para anunciar el fichaje que rompería el mercado de la Liga MX y consolidaría al América como el gigante del continente.
Sin embargo, cuando la afición ya preparaba la bienvenida, ha surgido un “pero” monumental que nadie vio venir y que amenaza con derrumbar la operación de último minuto. Aunque los clubes ya se dieron la mano y definieron los montos de la transferencia, la última palabra la tiene el protagonista, y su postura actual ha caído como un balde de agua helada en las oficinas del Nido, poniendo en jaque toda la planificación deportiva.
Veiga no está convencido en fichar por el América
Según información revelada por el periodista brasileño Gustavo Terini, el acuerdo entre directivas es total bajo un esquema de préstamo con compra obligatoria. No obstante, el problema es personal: Raphael Veiga no estaría convencido de vestir la camiseta del América. El mediapunta siente un arraigo profundo con el Verdão y la idea de mudarse a México no le seduce tanto como la directiva azulcrema creía.
La duda del jugador va más allá de la nostalgia. El reporte indica que, de verse obligado a salir de Brasil, Veiga esperaría ofertas de mayor calibre en ligas más competitivas o en Europa, percibiendo al futbol mexicano como un destino que no cumple con sus expectativas actuales. Esto representa un golpe directo al orgullo americanista, que daba por hecho que nadie podría resistirse a la grandeza de las Águilas.
Para colmo de males, el reloj juega en contra en dos frentes. Mientras el jugador duda, América sigue atado de manos sin poder liberar la plaza de extranjero necesaria para inscribirlo. Sin el cupo libre y con la voluntad del jugador tambaleándose, la “operación soñada” corre grave peligro de colapsar y quedar en una simple ilusión frustrada.
