La llegada de Allan Saint-Maximin al Club América sorprendió a todos: no es común ver a un jugador con pasado de “estrella” en la Premier League aterrizar en la Liga MX. El fichaje generó expectativa inmediata, pero también una pregunta incómoda desde el día uno.
Porque en esa misma posición ya estaba Brian Rodríguez, uno de los futbolistas más determinantes del equipo y un perfil que encaja como guante con la idea de André Jardine. Durante los meses que convivieron, se habló de competencia interna, pero la salida del francés terminó resolviendo un problema que en Coapa nadie decía en voz alta.
Saint-Maximin no era del agrado de Jardine
De acuerdo con Ignacio Suárez, la salida de Saint-Maximin no solo sacude el mercado: también libera al cuerpo técnico. La versión apunta a que André Jardine siempre prefirió a Brian por encima del francés, no por nombre, sino por estilo.
Rodríguez es un extremo más vertical, más directo y con decisiones rápidas, mientras que Saint-Maximin tendía a cargar el juego con recursos técnicos que, en ciertos tramos, ralentizaban el ritmo. Y en un América que vive de acelerar y lastimar, esa diferencia pesa.
El punto más sensible es el que deja la nota: Suárez sugiere que Jardine lo puso a jugar en repetidas ocasiones por presiones internas de la directiva. Con el francés fuera, el entrenador recupera “vía libre” para alinear a uno de sus favoritos sin ruido.
