Ha sido una semana de auténtica pesadilla en los pasillos de Coapa. Entre el despido fulminante del director deportivo, la incertidumbre sobre la continuidad de Santiago Baños y los rumores que colocan a Paulo Victor en la Selección de Brasil, la afición americanista sentía que el proyecto se desmoronaba. La tensión era máxima y se necesitaba un golpe de autoridad inmediato para calmar las aguas.

Pero el sufrimiento terminó y la luz al final del túnel apareció esta tarde en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Después de semanas de negociaciones eternas, estira y afloja, y rumores de que la operación se caía, el refuerzo más esperado del Clausura 2026 ya pisa suelo azteca. El “deseo prohibido” de André Jardine es una realidad y llegó con etiqueta de estrella.

Raphael Veiga llegó para firmar con el América

Aunque ayer circularon versiones falsas de un arribo incógnito en vuelo privado, la realidad se impuso este 31 de enero. Raphael Veiga aterrizó por la tarde en vuelo comercial, desmintiendo los rumores previos y dejándose ver como lo que es: un bicampeón de América y leyenda del Palmeiras que llega para asumir el rol de líder. A pesar de superar los 30 años, su calidad es indiscutible y aterriza para llenar el enorme vacío creativo que dejó Diego Valdés.

El acuerdo es total y las cifras confirman la apuesta de la directiva: un préstamo por todo el 2026 a cambio de 1.5 millones de dólares. Pero el verdadero reto está en el futuro, pues el América tiene una opción de compra de 6 millones de dólares para diciembre, la cual podría volverse obligatoria si Veiga cumple ciertos objetivos.

Por fin, Jardine tiene la pieza que le faltaba al rompecabezas. Veiga llega no solo para jugar, sino para ser el eje central del sistema ofensivo de las Águilas. Con su firma, el América cierra filas y lanza un mensaje contundente a la Liga MX: van con todo por el título, y ahora tienen al conductor ideal para lograrlo.