La preparación para el duelo contra Necaxa se vio sacudida por una noticia que retumbó fuerte en las oficinas de Coapa, pero esta vez no se trata de un fichaje bomba o una baja por lesión, sino de una posible fuga de cerebro en el banquillo. En las últimas horas, ha trascendido que la Confederación Brasileña de Fútbol tiene en la mira a Paulo Victor, el auxiliar técnico principal de André Jardine, para tomar las riendas de la Selección Sub-21 de Brasil.
La oferta es de esas que cambian carreras y confirma el gran trabajo que se está haciendo en el Nido, pero dejaría un hueco táctico enorme. La noticia corrió tan rápido que incluso tomó por sorpresa a los propios futbolistas. Sebastián Cáceres, quien atendió a los medios previo al viaje a Aguascalientes, tuvo que afrontar los cuestionamientos sobre la inminente partida de uno de los hombres clave en la obtención del Bicampeonato.
¿Cómo tomó el vestidor la posible fuga de su “cerebro”?
En rueda de prensa, el defensor charrúa fue honesto y admitió que el plantel no estaba enterado de las negociaciones: “No tenía ni idea, me estoy enterando ahora”, confesó con sorpresa. Sin embargo, lejos de mostrar preocupación, Cáceres se deshizo en elogios hacia el auxiliar, dejando claro el peso específico que tiene Paulo Victor en el funcionamiento diario del equipo.
“Es un gran profesional. Si es verdad, sé que hasta el último día va a dar lo mejor porque es una persona que se entrega al cien por ciento”, aseguró el central. Cáceres destacó que Paulo ha sido fundamental desde que llegó de la mano de Jardine, no solo por su conocimiento táctico vital para los esquemas flexibles del equipo sino por la calidad humana que le ha ganado el cariño y respeto absoluto de todos los jugadores en estos tres años.
Si se concreta su salida a la Canarinha, el América perderá a una pieza silenciosa pero indispensable del engranaje. Por ahora, el mensaje del vestidor es de gratitud y confianza: mientras siga vistiendo el escudo del América, Paulo Victor seguirá trabajando con la misma intensidad que los llevó a la gloria, aunque su futuro parezca estar ya pintado de verdeamarela.
