El arranque de la Selección Mexicana en los dieciseisavos de final contra su similar de Ecuador superó cualquier expectativa previa en el plano ofensivo. El representativo nacional impuso condiciones muy temprano gracias a la contundencia de sus atacantes, desatando la euforia total de los aficionados.
La tónica del partido cambió de forma radical tras una genialidad inicial y la inmediata capacidad de reacción de la ofensiva. El protagonismo absoluto se lo llevaron dos futbolistas con un arraigo muy profundo en Coapa, quienes borraron de tajo los errores del arranque para firmar una ventaja cómoda.
El golazo de Raúl Jiménez tras asociarse con Julián Quiñones
La segunda anotación tricolor nació de la garra individual de Raúl Jiménez, quien peleó un balón que parecía perdido ante la zaga de Willian Pacho. Tras quitarse de encima la presión de dos defensores, el canterano se asoció en el borde del área con Julián Quiñones, habilitando la pared letal.
El extremo controló el esférico y reconectó de inmediato devolviendo una asistencia precisa para el ariete, quien se acomodó para sacar un potente trallazo que batió las redes sudamericanas. La combinación selló el gran momento de ambos elementos, reflejando el idilio que mantiene la vieja guardia del Club América con el gol.
Esta soberbia exhibición dentro del Mundial 2026 encamina las aspiraciones del conjunto azteca rumbo a la ronda de los octavos de final. Mientras el cuerpo técnico dosifica las cargas físicas, la afición azulcrema celebra el impacto definitivo de sus figuras en la Liga MX internacional.
