La herida sigue abierta y sangrando en el Nido. La partida de Allan Saint-Maximin no fue una despedida común; fue un terremoto mediático que sacudió los cimientos del Club América. Entre acusaciones de racismo contra su familia y las declaraciones del presidente del Lens sugiriendo que el fichaje ya estaba pactado antes del escándalo, la afición se quedó con la sensación de haber sido traicionada.

Mientras en México se sigue debatiendo si sus razones fueron genuinas o una estrategia de salida, el francés ha respondido donde más duele: en la cancha. Lejos de la presión del Estadio Azulcrema y de regreso en su zona de confort, el ex jugador azulcrema ha comenzado a demostrar la calidad que prometió y nunca entregó del todo con la camiseta más pesada de México.

Saint-Maximin se luce con dos asistencias en Francia

El Lens es la sensación de la Ligue 1, peleándole al tú por tú al todopoderoso PSG, y Saint-Maximin ha caído de pie en esta revolución. En su último encuentro, una aplastante victoria de 5-0 contra el Paris FC, el francés entró de cambio para destrozar a la defensa rival, repartiendo dos asistencias de lujo para sellar el cuarto y quinto gol de la noche.

Su impacto fue inmediato y letal, justo lo que la directiva de las Águilas soñó cuando abrió la chequera. Verlo desbordar y asistir con esa facilidad en Francia, apenas días después de irse de México, alimenta la teoría de los detractores: su cabeza ya estaba allá mucho antes de irse físicamente.

Para el aficionado azulcrema, ver estos videos es un trago amargo. Saint-Maximin recuperó la sonrisa y el futbol mágicamente al cruzar el charco, dejando en Coapa solo la polémica y la duda de si realmente el racismo fue la causa, o el pretexto perfecto para volver a casa.