El Club América demostró carácter para reponerse de un primer tiempo para el olvido ante Olimpia, donde la claridad ofensiva fue nula y el equipo no lograba conectar con peligro en el último tercio. Lo que parecía una noche complicada se transformó tras el descanso, momento que sirvió como punto de inflexión para que las Águilas ajustaran el rumbo y salieran al campo con una mentalidad totalmente renovada.

Ya en el complemento, el equipo fue un auténtico vendaval que acorraló a los hondureños en su propia área. Aunque el arquero rival se vistió de héroe con atajadas milagrosas para evitar una goleada de escándalo, la incesante presión azulcrema terminó por inclinar la balanza para firmar el 2-1 definitivo. Este triunfo otorga al América una tranquilidad invaluable y un escenario muy favorable para manejar los tiempos en el partido de vuelta.