El Club América salió golpeado del Clásico Capitalino tras una derrota que dejó más frustración que respuestas. Las Águilas firmaron un partido pobre en ofensiva, con muy poca claridad para intimidar la portería rival y con una sensación constante de incomodidad ante un Pumas que nunca dejó de competir cada pelota.
Lo más preocupante para el equipo de André Jardine no fue solo caer en un duelo de tanta carga emocional, sino la forma en que se dio el desenlace. Cuando el empate parecía rescatarse entre muchas carencias, una desconcentración defensiva terminó por abrirle la puerta al golpe final y dejó al América otra vez señalado por sus propios errores.
El error de Cristian Borja que acabó hundiendo al América
Cuando el partido ya entraba en los minutos de compensación, las fallas defensivas del América dejaron de ser advertencias y se convirtieron en sentencia. En una jugada donde Israel Reyes fue superado por Memo Martínez, apareció Cristian Borja con una intervención tardía dentro del área que terminó cambiando por completo la historia del encuentro.
La acción obligó al árbitro César Ramos a recurrir al VAR para revisar la jugada. Después del análisis, el central señaló penalti a favor de Pumas, una decisión que terminó por confirmar el peor cierre posible para las Águilas en un partido donde ya venían arrastrando múltiples problemas de concentración.
Desde los once pasos, los universitarios no perdonaron y sellaron el 1-0 que dejó al América sin puntos, sin reacción y con muchas dudas sobre su capacidad para sostener partidos cerrados en momentos de máxima tensión. Más allá del arbitraje o de la revisión, el punto de fondo es otro: el equipo volvió a castigarse solo.
