El mercado de fichajes en Coapa ha sido un desierto de emociones, con una directiva que parece trabajar bajo un silencio sepulcral que desespera al americanismo. En medio de esta sequía, una pequeña luz de esperanza se encendió con las declaraciones de Adama Traoré, el portento físico español que puso a soñar a miles tras confesar públicamente su deseo de vestir la azulcrema en un futuro, especialmente si era de la mano de su gran amigo Raúl Jiménez.

Sin embargo, esa ilusión que inundó las redes sociales parece haberse desvanecido antes de que el primer vuelo aterrizara en la Ciudad de México. Lo que comenzó como un guiño romántico hacia el equipo más grande del país ha chocado de frente con la realidad del futbol de élite, dejando a la afición con un sabor amargo y la sensación de que, una vez más, nos quedaremos con las ganas de.

Adama Traoré cambia su promesa de jugar en el América por el West Ham

De acuerdo con la información revelada por el prestigioso diario británico The Times, Adama Traoré ya tiene las maletas listas para abandonar el Fulham, pero su destino no está cruzando el Atlántico. El atacante español se encuentra en la rampa de salida y todo apunta a que permanecerá en la Premier League, siendo el West Ham United el club que lleva la delantera para cerrar su contratación de manera inmediata para este 2026.

Aunque el deseo de jugar en el Club América fue expresado por el propio futbolista, la brecha entre el “querer” y el “poder” se hizo evidente. Lo que para muchos era una posibilidad real impulsada por la hermandad con Raúl Jiménez, terminó siendo más un fenómeno de ruido mediático que una gestión formal de Santiago Baños. La oferta de los “Hammers” garantiza a Adama mantenerse en la vitrina más competitiva del mundo, algo imposible de rechazar a pesar de su simpatía por las Águilas.

Con este movimiento, se cierran definitivamente las puertas para ver al “velocista” de la Premier League en el Estadio Azteca durante este mercado. Para el Club América, esto representa un recordatorio de que las promesas románticas rara vez vencen a los contratos millonarios de Europa. Ahora, la directiva deberá buscar en otro lado ese golpe de autoridad que calme las aguas en una pretemporada que sigue careciendo de esa figura capaz de ilusionar a una hinchada que no acepta menos que la excelencia.