Sin pena ni gloria, Javairô Dilrosun quedó marcado como uno de los refuerzos más decepcionantes del Club América en años recientes. Llegó con cartel europeo pasado por Manchester City y Ajax, pero nunca logró encajar ni justificar la expectativa.
El desenlace fue tan discreto como su paso por la cancha. Tras una cesión sin impacto en LAFC y sin disputar el último torneo de Liga MX con las Águilas, la directiva logró rescindir su contrato y liberarse de un salario superior al millón de dólares anuales, pese a que aún restaban alrededor de 18 meses por cubrir. El alivio financiero llegó primero; el destino del jugador, después.
El nuevo equipo de Dilrosun en el futbol de Qatar
Semanas después de confirmarse la rescisión, se conoció el siguiente paso del neerlandés: Dilrosun firmó como agente libre con el Al Sadd. El movimiento lo lleva al Medio Oriente para iniciar una etapa completamente distinta, lejos del foco mediático que tuvo en Coapa.
El contexto explica el rumbo. En Qatar, Dilrosun puede encontrar un rol más estable y un contrato competitivo incluso igual o superior al que percibía en México sin la presión semanal que exige el americanismo. Para el club azulcrema, la ecuación es clara: se cerró un capítulo costoso sin rendimiento deportivo.
A futuro, el caso deja lecciones. Fichajes con pedigree no garantizan impacto inmediato; la adaptación y el encaje táctico pesan tanto como el nombre. En Coapa, la prioridad vuelve a ser optimizar recursos y evitar apuestas que comprometan la nómina sin retorno. Para Dilrosun, Al Sadd representa una oportunidad de relanzar su carrera; para el América, la confirmación de que cortar a tiempo también es una victoria.
