El mercado de fichajes en Coapa ha sido de movimientos quirúrgicos y pocas estridencias. Con las llegadas de Rodrigo Dourado, Fernando Tapia y Aarón Mejía, la plantilla parece sólida, pero André Jardine fue claro: falta una pieza más en ataque. Ante esta necesidad, el destino parecía alinear los astros para que una “bomba” mediática aterrizara en el Nido, un jugador de talla internacional que fue puesto en bandeja de plata a la directiva.

Sin embargo, lo que parecía el fichaje del año fue descartado de tajo en las oficinas de Coapa. A pesar del talento indiscutible del futbolista y de su deseo admitido de vestir de amarillo, el Club América decidió cerrarle la puerta. No fue solo un tema de presupuesto; la razón principal tiene que ver con un historial de conductas que pondrían en riesgo la sagrada armonía del vestidor.

El escándalo de vestidor que alejó a Chucky Lozano del América

El protagonista de este rechazo es Hirving “Chucky” Lozano. Según reveló el periodista Ignacio “Fantasma” Suárez, el representante del extremo mexicano tocó la puerta de varios clubes de la Liga MX, incluido el América, tras su ruptura con el San Diego FC. Aunque su salario de 8 millones de dólares es una barrera, muchos periodistas aseguraron que la directiva azulcrema dijo “no” principalmente por su etiqueta de jugador “problemático”.

El reporte es contundente: Lozano habría sido separado del equipo estadounidense tras una fuerte discusión donde insultó a su entrenador, al grado de tener prohibido el acceso a las instalaciones de entrenamiento. Ese tipo de “bombas de tiempo” son justamente lo que Santiago Baños y Jardine evitan a toda costa.

Es una lástima deportiva, pues nadie duda de la calidad del “Muñeco Diabólico” como goleador y desequilibrante. Sin embargo, su carácter explosivo le ha costado caro. América priorizó la salud del grupo sobre el nombre de una estrella, dejando claro que en Coapa, la disciplina pesa más que cualquier jerarquía.