El Club América ha dejado de ser “solo” un equipo de futbol para transformarse en la punta de lanza de una revolución financiera sin precedentes en México. Tras un 2025 de contrastes, donde los ingresos crecieron un 30% pero las pérdidas rozaron los 40 millones de pesos, la directiva ha decidido dejar de depender únicamente de lo que sucede en la cancha. El objetivo es claro: capitalizar cada gramo de pasión de los 45 millones de azulcremas para blindar el futuro del club más grande.
Esta metamorfosis busca convertir al Nido en una maquinaria de entretenimiento global capaz de competir con los presupuestos de la élite europea. En una reveladora entrevista para la revista Expansión, se ha detallado cómo el club planea dejar atrás los modelos tradicionales para abrazar una era digital donde el seguidor es el centro de un ecosistema millonario. La orden desde lo más alto es clara: si el América es el más ganador en los títulos, también debe serlo en los negocios.
Los pasos a seguir para volver al América un gigante mundial
De acuerdo con lo publicado por el sitio web de Expansión, la estrategia se centra en la “hiper-monetización” de la afición mediante el análisis de datos masivos. Con el apoyo de firmas especializadas en fan experience, el América busca transformar la lealtad de sus 30 millones de fans en México y 15 millones en Estados Unidos en nuevas fuentes de riqueza. No se trata solo de vender abonos, sino de crear experiencias digitales exclusivas, activaciones de marca y contenidos premium que generen dólares las 24 horas del día.
El mercado estadounidense es la pieza clave de este rompecabezas. Según los datos analizados por especialistas para Expansión, la internacionalización de la marca permitirá diversificar ingresos mediante conciertos y eventos masivos en el Estadio Banorte, que operará como un centro de espectáculos de clase mundial. El plan maestro apunta a que, para el Mundial 2026, el recinto y sus alrededores sean la zona comercial más rentable del deporte en Latinoamérica, aprovechando cada sinergia digital para atraer audiencias globales.
El reto para la nueva estructura de “Grupo Águilas” será construir este ecosistema de entretenimiento que trascienda los 90 minutos de juego. La apuesta de Emilio Azcárraga es total, priorizando este modelo de negocio incluso por encima de otros activos, consolidando su portafolio hacia un esquema de balance y crecimiento tecnológico. El América se prepara para una era donde la meta no es solo levantar la copa, sino dominar el mercado internacional, asegurando que el vuelo de las Águilas sea, por fin, económicamente imbatible.
