El crédito se ha agotado y las vitrinas vacías empiezan a pesar toneladas en Coapa. Tras un 2025 de pesadilla, donde el Club América no levantó ni un solo trofeo y vio cómo se escapaban dos finales dolorosas, la figura de André Jardine ha dejado de ser intocable. Lo que antes era admiración por el “jogo bonito”, hoy se ha transformado en cuestionamientos severos sobre su capacidad para reinventar al equipo.

Aunque la directiva azulcrema decidió mantener el proyecto al inicio de año, las dudas sobre la continuidad del estratega brasileño crecen con cada jornada que pasa. El Clausura 2026 no es un torneo más; es el examen final. Desde las altas esferas del club ya se ha filtrado que la paciencia tiene fecha de caducidad y existe un requisito innegociable que André deberá cumplir si quiere conservar su empleo más allá de junio.

El ultimátum de la directiva: Tocar la gloria o decir adiós

Según reportes recientes de periodistas con peso en el entorno americanista, como Rafa Ramos de ESPN y Raoul Ortiz de Fox Sports, la sentencia está dictada: Jardine debe ganar un título este semestre, sí o sí. La directiva no tolerará que un gigante como el América pase 18 meses, un año y medio, sin sumar una sola copa a sus vitrinas, sin importar de qué competencia se trate.

La exigencia es clara y brutal: ser campeón de la Liga MX o conquistar la Concachampions. No hay puntos medios, ni “llegar a la final”, ni “jugar bien”. El respaldo que recibió el técnico tras el fracaso del año pasado fue un voto de confianza condicionado, y esa condición vence en cuanto termine la participación del equipo en los torneos actuales.

De no conseguir levantar la “17” o el trofeo internacional, es casi un hecho que la directiva optará por cortar uno de los procesos más exitosos de la historia reciente, seis títulos avalan su pasado, pero no salvan su presente. Jardine se juega su legado y su puesto en cada partido de este semestre; la gloria o el despido son sus únicos dos caminos.