El Club América de André Jardine ha tocado un fondo histórico que no se veía en Coapa desde 1970. El conjunto azulcrema ha firmado uno de los peores arranques posibles: tres partidos sin ganar y, lo más alarmante, ni un solo gol anotado. Pero más allá de la estadística fría, lo que realmente tiene en vilo a la directiva y a la afición es la sensación de que algo se rompió al interior del grupo.

El ambiente en el Nido se ha vuelto irrespirable. Las dudas ya no son solo sobre el sistema táctico, sino sobre la lealtad y el compromiso del plantel. En redes sociales y en la grada, la teoría cobra fuerza: los gestos corporales y las actitudes de los futbolistas sugieren una desconexión total con el cuerpo técnico, alimentando el rumor de que el vestidor se le ha ido de las manos al estratega brasileño.

¿Le están “tendiendo la cama”? Las pruebas que alarman a la afición

Atrás quedaron los días de risas y abrazos que caracterizaron los torneos anteriores. Hoy, la relación entre Jardine y sus dirigidos parece ser de fricción constante. Lo que antes era unión, ahora son reclamos al aire y caras largas que las cámaras de televisión han comenzado a captar con preocupante frecuencia, evidenciando un disgusto que va más allá de lo deportivo.

Jardine no está contento con lo que pasa en América.

Los focos rojos se encendieron con situaciones puntuales: los gestos de incredulidad de Rodrigo Aguirre hacia la banca, la fuerte discusión de Jardine reclamándole a Cristian Borja tras el empate en Pachuca y, más recientemente, un mensaje en redes de Allan Saint-Maximin. Este último ha sido interpretado por gran parte del americanismo como una indirecta muy directa sobre su inconformidad con el rol que juega en el equipo.

Aunque nadie saldrá a confirmar públicamente que le están “haciendo la cama” al técnico, la acumulación de estos desplantes no es casualidad. Si bien no se puede asegurar un boicot deliberado, la realidad es que la química se esfumó. Si Jardine no logra recuperar la autoridad y la empatía con sus líderes de inmediato, su ciclo podría terminar no por falta de capacidad, sino por falta de respaldo en la cancha.