Desde hace semanas, el ambiente en Coapa se corta con un cuchillo. Lo que comenzó como rumores de pasillo sobre diferencias de visión para el Clausura 2026, terminó destapando una fractura irreconciliable entre la dirección deportiva encabezada por Santiago Baños y Diego Ramírez y el cuerpo técnico de André Jardine.
La lucha de poder por definir quién manda en los fichajes y la planeación ha llegado a su punto crítico. Mientras la estructura operativa intentaba imponer condiciones, desde las oficinas más altas ha llegado una orden que silencia cualquier discusión y define, con mano firme, el futuro inmediato del control en el club.
Jardine tiene el respaldo de la alta cúpula
Según información revelada por Carlos Ponce de León, director de Récord, aunque Santiago Baños y Héctor González Iñárritu han intentado blindar la gestión de Diego Ramírez, sus esfuerzos han sido en vano. En este conflicto de intereses, la balanza se ha inclinado totalmente a favor del estratega brasileño, dejando a la parte administrativa en una posición sumamente delicada.
Los “pesos pesados” han hablado. Joaquín Balcárcel y el propio Emilio Azcárraga, las máximas autoridades de Grupo Ollamani y Televisa, han manifestado su respaldo absoluto a André Jardine. Para los dueños del balón, la continuidad y la visión del proyecto técnico son prioridad sobre la estructura gerencial actual.
La consecuencia de este espaldarazo es inminente. Todo apunta a que Diego Ramírez, al no contar con el apoyo de la cúpula máxima, abandonará la dirección deportiva próximamente. Jardine ha ganado la batalla interna más importante, consolidándose como el hombre fuerte del americanismo con la bendición del patrón.
