La ambiciosa remodelación del Estadio Azteca no tenía como único fin dejarlo impecable para la Copa del Mundo 2026. El plan maestro iba mucho más allá: convertir la casa del Club América en un centro de espectáculos de clase mundial capaz de generar fortunas. Y la estrategia ha funcionado a la perfección, pues se ha confirmado oficialmente que el Coloso de Santa Úrsula recupera su corona como sede internacional de élite.

El propio comisionado Roger Goodell ha hecho oficial la noticia que todos esperaban: la NFL regresa a México a partir de diciembre de 2026. Pero no es una visita casual; se ha firmado un contrato por tres años, hasta 2028, para que el Azteca reciba los mejores partidos de fútbol americano. Esto garantiza que las arcas de Grupo Ollamani, Televisa y el fondo General Atlantic reciban una inyección de capital brutal que pone al América en una dimensión financiera inalcanzable para el resto de la Liga MX.

¿Cuánto dinero real entrará al Nido? Las cifras son de locura

Tener la infraestructura para albergar a la NFL es tener una “mina de oro” en el patio de casa. Según estimaciones financieras bajo condiciones realistas, un solo partido de esta magnitud puede dejar ganancias netas de entre 10 y 15 millones de dólares para los dueños del inmueble. No se trata solo de la taquilla, sino de un ecosistema de ingresos que incluye un Host Fee millonario, pago por sede, consumo masivo de alimentos y bebidas, y la venta de experiencias VIP en los nuevos palcos de lujo.

El desglose del negocio es impresionante. En un escenario conservador, el evento dejaría unos 9 millones de dólares, pero con el estadio renovado y la demanda de hospitalidad premium, la cifra realista oscila entre los 11 y 12 millones de dólares por noche. A esto se suman activaciones de patrocinadores, derechos comerciales y el estacionamiento, convirtiendo cada visita de la NFL en una derrama económica que fortalece el imperio detrás del Club América.

Aunque este dinero va directo a las cuentas de los propietarios y operadores del estadio, el impacto para el equipo es innegable. Un grupo dueño con finanzas sanas y flujos de dólares constantes significa estabilidad, poder de inversión y, sobre todo, la revalorización de la marca “América” a nivel global. Las Águilas no solo juegan en el estadio más importante del país, sino en el más rentable de todo el continente.