La repentina fuga de Allan Saint-Maximin dejó al americanismo en shock y a la directiva bajo fuego intenso. La narrativa popular dictaba que el club había tirado a la basura una inversión histórica de más de 14 millones de dólares por un jugador que apenas duró un suspiro en Coapa, desatando una ola de críticas por la supuesta pésima gestión financiera.
Sin embargo, los papeles han cambiado drásticamente en las últimas horas. Lejos del “desfalco” millonario que muchos aseguran, ha salido a la luz la verdadera ingeniería detrás de su contrato. La realidad es muy distinta a lo que se creía y podría exonerar a la cúpula azulcrema de un error garrafal, destapando una jugada administrativa que pocos conocían.
América se ahorrará millones con la salida de Saint-Maximin
De acuerdo con el reconocido periodista Ignacio “Fantasma” Suárez, quien respaldó la versión adelantada por David Faitelson, Allan Saint-Maximin aterrizó en México como agente libre tras romper su vínculo en Arabia. Esos famosos 14 millones de dólares no eran el costo de su transferencia, sino el paquete salarial total proyectado si cumplía los tres años de contrato y todos los bonos deportivos estipulados.
La bomba real es que las Águilas no perdieron esa fortuna. Según el reporte, el club pagó única y exclusivamente por los seis meses que el extremo portó la camiseta. Al rescindir el contrato y dejarlo ir, la institución se está “ahorrando” las decenas de millones restantes que le hubieran tenido que depositar obligatoriamente si se quedaba hasta cumplir su ciclo.
Aunque la cifra exacta de lo erogado en este semestre rondaría entre los 2 y 3 millones de dólares, la operación cobra todo el sentido del mundo. Lejos de ser un despilfarro de 14 millones, su salida funcionó como un “freno de emergencia” económico. La directiva prefirió cortar la relación antes de seguir pagando un sueldo estratosférico a un activo que ya no rendía ni quería estar.
