El Club América sabía perfectamente que no había mañana. En una noche donde la única opción era devorarse la cancha para asegurar el boleto a las semifinales de la Concacaf Champions Cup, el equipo dirigido por André Jardine saltó al césped con una intensidad brutal, buscando aniquilar a Nashville desde el primer suspiro.
Con la obligación histórica de imponer condiciones en casa, nuestras Águilas arrinconaron al rival, generando una atmósfera de auténtica asfixia. Fue entonces cuando apareció nuestro jugador más desequilibrante para levantar a toda la afición de sus asientos, protagonizando una acción que dejó a todos con el corazón en la mano.
Le robaron el gol de la ventaja del América a Zendejas
Corría el minuto 20 del encuentro cuando el “10” azulcrema tomó la esférica con esa picardía que lo caracteriza. Alejandro Zendejas condujo a toda velocidad hacia la portería enemiga, y al no encontrar un socio claro en el área de peligro, decidió ponerse la capa de héroe para armar una jugada individual de pura fantasía.
Confiando en su letal pierna zurda, Zendejas sacó un potente latigazo dirigido a primer palo que llevaba veneno puro. Parecía que las redes se estremecerían, pero el arquero de Nashville se vistió de villano con un manotazo milagroso que apenas rozó la redonda, estrellándose violentamente contra el poste y silenciando al estadio.
Esa atajada brutal ahogó el primer grito de gol de la noche y mantuvo con vida a un cuadro visitante que sudaba frío. A pesar del trago amargo por la anotación negada, esta tremenda jugada fue la declaración de guerra definitiva.
