La incertidumbre sobre dónde jugaría el Club América sus partidos de local en la Concacaf Champions Cup ha llegado a su fin. Tras días de especulaciones y un reglamento que parecía condenar a las Águilas a permanecer en el Estadio Azulcrema, un giro inesperado en las últimas horas ha encendido la ilusión de toda la afición. El equipo de André Jardine se jugará la vida continental en un escenario que muchos daban por perdido para este semestre.

El Nashville será el sinodal en los Cuartos de Final, pero la verdadera noticia no está en el rival, sino en el césped que pisarán. Con las fechas y horarios ya liberados, el factor cancha se vuelve la prioridad absoluta para una directiva que no ha descansado hasta asegurar que el equipo más ganador del continente recupere su fortaleza espiritual en el momento más crítico de la competición internacional.

América regresará al Azteca para la Concachampions

De acuerdo con información trascendida por el diario RÉCORD, la Concacaf habría otorgado el permiso especial para que el club realice un cambio de sede sin precedentes en plena competencia. El nuevo Estadio Azteca Banorte, tras culminar sus obras de remodelación, abriría sus puertas antes de lo previsto para recibir el duelo de vuelta contra el Nashville el próximo 14 de abril.

Esta mudanza estratégica no solo aplica para los Cuartos de Final, sino que, en caso de avanzar, el Nido también sería la sede de las semifinales, devolviéndole al americanismo la mística de las noches mágicas en Santa Úrsula. Recuperar “La Casa” para el torneo que es la gran obsesión del semestre representa un golpe anímico brutal para los jugadores, quienes ahora tendrán el respaldo de miles de gargantas en un recinto totalmente renovado.

El regreso al Azteca Banorte es el ingrediente que faltaba en la fórmula de Jardine para buscar la gloria internacional. Con el aval de la confederación en la bolsa, el América deja atrás las dudas logísticas para centrarse en lo único que importa: levantar la copa. La presión ahora se traslada al rival, que deberá meterse a la aduana más difícil de México en un estreno que promete ser histórico para el fútbol nacional.