La partida de Álvaro Fidalgo dejó un inmenso y profundo hueco en el mediocampo del América que difícilmente alguien en la Liga MX podrá llenar. Sin embargo, su dolorosa salida jamás fue una traición a nuestra institución, sino el paso inevitable para cumplir el gran sueño de su vida: brillar en la Primera División de España.

Durante su exitoso paso por Coapa, un sector dominado por el antiamericanismo se dedicó a minimizar su innegable talento repitiendo una frase que hoy suena absolutamente ridícula: “Si fuera tan bueno, jugaría allá”. Hoy, el querido “Maguito” ha cruzado el charco para dar un brutal golpe de realidad que ha dejado a sus críticos completamente mudos.

Fidalgo se consolida en una de las mejores ligas del mundo

A pesar de las decenas de infundados cuestionamientos que soportó mientras vestía la camiseta del histórico tricampeón, el mediocampista español impuso su jerarquía desde el primer instante. Su llegada al Real Betis desató dudas malintencionadas desde México, pero él respondió adueñándose del centro del campo andaluz con una autoridad asombrosa.

Lejos de requerir un largo y pesado proceso de adaptación, el ex ídolo de las Águilas se ganó el respeto absoluto de su técnico y compañeros casi de inmediato. A base de su impecable distribución y visión, no tardó nada en consolidarse como titular indiscutible, demostrando que la magia que derrochaba en nuestro país funciona exactamente igual frente a rivales de jerarquía europea.

Con este rotundo éxito, Fidalgo evidencia definitivamente que siempre fue un futbolista de primerísimo nivel y que solo la envidia cegaba a sus detractores. El español triunfa en una de las ligas más exigentes del planeta, confirmando con creces que el América disfrutó a un jugador de élite que hoy se dedica a callar bocas a miles de kilómetros de distancia.