El Club América navegaba por aguas sumamente turbulentas y asfixiantes en un rubro que tenía en alerta máxima a toda la directiva: la temida Regla de Menores de la Liga MX. Durante las semanas de mayor tensión e inestabilidad en el banquillo, André Jardine prefirió blindarse con la jerarquía y no jugársela con los jóvenes canteranos de la institución.
Sin embargo, con el reloj en contra y el fantasma de las severas sanciones acechando los pasillos de Coapa, al estratega brasileño no le quedó más remedio que depositar su entera confianza en las joyas azulcremas. El resultado fue una absoluta exhibición en la goleada frente al Puebla, donde los juveniles no solo respondieron, sino que cambiaron el rumbo del torneo.
América da un gran salto en la regla de menores
Antes de pisar la cancha del Estadio Cuauhtémoc, el panorama lucía desolador con una pobre y alarmante cosecha que apenas superaba los 150 minutos. La urgencia innegociable obligó a modificar el guion, y los jóvenes sacaron el pecho por la camiseta demostrando una madurez absoluta.
Gracias a las soberbias actuaciones de Miguel Vázquez en la zaga, el desequilibrio de Isaías Violante y el ímpetu de Patricio Salas, las Águilas dieron un salto espectacular. En una sola noche, el equipo logró disparar su raquítica cuota hasta alcanzar la tranquilizadora cifra de 397 minutos acumulados.
Con este gigantesco y necesario respiro, al histórico tricampeón ya solo le restan 773 minutos por delante en el calendario para cumplir cabalmente con la imposición federativa. Un paso vital para esquivar jugosas multas económicas o, peor aún, el catastrófico castigo deportivo de perder puntos que nos cuesten la Liguilla.
