La salida de Rodrigo Aguirre del Club América era una de las bajas más cantadas y exigidas por la afición azulcrema. Aunque en la memoria queda su aporte vital para la obtención del histórico tricampeonato, la realidad es que el “Búfalo” se marchó por la puerta de atrás tras un desplome dramático en su rendimiento. De ser solución pasó a ser un descarte que ya no tenía cabida en el esquema, forzando su traspaso de última hora a los Tigres para liberar una plaza que ya pesaba en Coapa.

Parecía que las Águilas se quitaban un problema de encima y que los felinos asumían un riesgo innecesario, pero el fútbol tiene formas muy crueles de manifestarse. Apenas unas horas después de abandonar el Nido y aterrizar en Nuevo León, el delantero uruguayo ha protagonizado un debut que ha dejado perplejos a sus detractores, demostrando una contundencia inmediata que brilló por su ausencia en sus últimos días vestido de amarillo.

La suerte de Aguirre para debutar con gol

Hace apenas dos días que Aguirre firmó su contrato y, sin tiempo real de adaptación, Guido Pizarro no dudó en lanzarlo como titular para el duelo decisivo de la Concacaf Champions Cup frente al Forge de Canadá. La apuesta arriesgada pagó dividendos al instante. El “Búfalo” Aguirre no necesitó brillar, solo estar ahí: tras una serie de rebotes en el área, el balón le cayó a merced para empujarlo al fondo de la red con una facilidad pasmosa.

Fue un gol de fortuna, esa misma que parecía haberle abandonado en sus últimos meses como americanista. Con el mínimo esfuerzo y empujando el balón en la línea, Aguirre puso en ventaja a Tigres y encaminó el boleto a los Octavos de Final, haciendo en su primer partido oficial lo que tanto le costaba concretar recientemente con las Águilas.

En Coapa su ciclo era insostenible, pero este inicio explosivo plantea la gran duda en el aire: ¿Es un renacer real o solo la “luna de miel” que también vivió en América antes de apagarse? Veremos si es capaz de sostener este ritmo o si, como ya le pasó, se diluye con el tiempo.