El debut en la Concacaf Champions Cup 2026 dejó sensaciones encontradas que terminaron en euforia pura. Tras una primera mitad gris donde las Águilas sufrieron para generar peligro, el equipo mostró su verdadera cara en el complemento, transformándose en un vendaval que obligó al arquero de Olimpia a vestirse de héroe y realizar auténticos milagros para evitar una goleada histórica en Tegucigalpa.

Sin embargo, el 2-1 final gracias a los tantos de Víctor Dávila y Ramón Juárez deja una duda crucial en el aire de cara a la vuelta. Con el triunfo en la bolsa, la afición se pregunta si el reglamento actual juega a favor o si la ventaja es mínima, considerando que en gran parte del mundo se han eliminado ciertas reglas de desempate.

¿América tiene una ventaja extra por la normativa de Concacaf?

A diferencia de lo que ocurre en Europa y otros torneos donde esta norma ha desaparecido, la Concacaf Champions Cup mantiene vigente el criterio del gol de visitante como primer factor de desempate. Esto cambia drásticamente el panorama, convirtiendo esas dos anotaciones en suelo hondureño en un tesoro invaluable que obliga al rival a una hazaña casi imposible en la Ciudad de México.

Gracias a los goles de Dávila y Juárez, las Águilas no solo ganaron el partido, sino que impusieron una condición letal: incluso perdiendo 0-1 en casa, avanzarían a la siguiente ronda. El valor “doble” de los tantos fuera de casa blinda al equipo y le permite llegar al cierre de la llave con todas las cartas a su favor.

El único escenario catastrófico que dejaría al América fuera de los Octavos de Final sería una derrota por dos o más goles recibidos en el Estadio Azulcrema. Salvo una tragedia deportiva mayúscula, el reglamento y el futbol mostrado en el segundo tiempo dictan que las Águilas tienen el camino allanado para seguir volando alto en el certamen continental.