Patricio Salas acumulaba elogios por su capacidad asociativa, emulando a la mejor versión de Henry Martín. Sin embargo, el canterano cargaba con una pesada cuenta pendiente: estrenarse como goleador en el primer equipo y silenciar las críticas en el ataque azulcrema.
Su esperado momento llegó bajo el inmenso reflector del Clásico Joven. En el anhelado regreso al Estadio Azteca, el juvenil hizo estallar la grada con su primer gol frente a Cruz Azul, dejando al descubierto un talento oculto que muy pocos en Coapa conocían.
¿Qué cualidad oculta exhibió el canterano para humillar a la defensa celeste?
Más allá del soberbio cabezazo que adelantó temporalmente a las Águilas, la verdadera proeza de Salas radicó en su inteligencia. Con 21 años y mínima experiencia en Primera División, el atacante exhibió una lectura táctica impecable para anticipar y ganarle la posición por completo a Gonzalo Piovi.
Vencer en el mano a mano a un zaguero de tanta jerarquía no es nada sencillo. Con su potente testarazo, Pato Salas demostró un instinto depredador brutal. Esta soberbia acción individual pone en valor su tremendo rol actual como el auténtico referente ofensivo en el esquema de André Jardine.
Hoy, el juvenil se echa el equipo al hombro para maquillar la imperdonable irresponsabilidad directiva al no fichar un refuerzo en ataque. Si recordamos que en el Apertura 2025 Henry Martín, la “Pantera” Zúñiga y Rodrigo Aguirre apenas sumaron cinco goles, la irrupción de Salas es el auténtico salvavidas que el americanismo exigía a gritos.
