La derrota en el Clásico Nacional dejó más que un marcador adverso para el Club América. La imagen fue dura: un equipo sin peso ofensivo, sin intimidar el arco rival y con una sensación colectiva de desconexión que no se veía desde hace tiempo. En Coapa, lo saben.

El golpe caló hondo porque no fue solo perder ante Guadalajara; fue cómo se perdió. Y esa autocrítica, lejos de esconderse, detonó una reacción inmediata dentro del vestidor. Los propios futbolistas entendieron que el silencio ya no alcanzaba.

América se encierra en Coapa para intentar cambiar el rumbo

De acuerdo con información de Diario Récord, tras el entrenamiento posterior al Clásico, el plantel decidió quedarse en Coapa para una charla extensa y directa. La iniciativa fue encabezada por Henry Martín, capitán del equipo, junto al técnico André Jardine.

No fue una reunión protocolaria. El objetivo fue poner sobre la mesa la realidad, analizar el momento, asumir responsabilidades y romper la inercia negativa que arrastra el equipo. Una conversación frontal, de esas que solo se dan cuando el vestidor entiende la gravedad del contexto.

La charla giró en torno a la exigencia histórica del club: competir por títulos este mismo semestre. Jardine y los líderes del grupo dejaron claro que el margen de error se achica y que la reacción debe verse en la cancha, no en discursos.

Este tipo de decisiones suelen marcar puntos de quiebre. A veces para bien, a veces para confirmar que el problema es más profundo. Lo inmediato dirá si el América transforma la autocrítica en respuesta futbolística o si el golpe del Clásico dejó heridas más difíciles de cerrar. En Coapa, al menos, ya nadie miró hacia otro lado.