El silbatazo final en el Estadio Akron no solo decretó la derrota en el Clásico Nacional, sino que confirmó el momento más oscuro en la era de André Jardine. Superados, sin ideas y con una crisis de identidad alarmante, el América tocó fondo ante su acérrimo rival. Sin embargo, cuando la lógica dictaba correr al vestidor para escapar de la vergüenza, ocurrió algo que nadie en la transmisión esperaba.
Lejos de esconderse, el plantel azulcrema decidió quedarse sobre el césped. En medio de la celebración rojiblanca, las Águilas protagonizaron una imagen que ya le está dando la vuelta a las redes sociales y que podría marcar el punto de inflexión definitivo para un equipo que hoy, inexplicablemente, navega fuera de la zona de clasificación.
América cierra filas tras perder el Clásico
Inmediatamente después del final, los once en cancha, los suplentes y el cuerpo técnico se congregaron en el círculo central. No hubo reclamos visibles, sino un “cierre de filas” hermético. Rodeados por la euforia ajena, el grupo blindó su intimidad en una reunión improvisada que duró varios minutos, enviando un mensaje claro: la crisis es real, pero el vestidor no está roto.
Esta cumbre de emergencia llega en el momento más crítico. Con el equipo hundido en la tabla y sin funcionamiento colectivo, la unión es el único clavo ardiendo al que se aferra el proyecto. No hay figuras que resuelvan solas; o se levantan como bloque o el torneo se les escapa de las manos.
La fotografía del equipo reunido en la adversidad es poderosa, pero la afición exige más que simbolismos. Este “pacto” en la cancha debe traducirse en puntos inmediatos, porque en Coapa la paciencia se agota y la camiseta pesa toneladas cuando los resultados no llegan. ¿Fue este el momento en que despertó el gigante o la última postal antes del colapso total?
