Julián Quiñones se ha convertido en uno de los hombres del momento en el futbol mexicano. Y es que por una parte, está todo lo mediático que resultó su fichaje con América, la buena producción en lo individual que ha entregado hasta ahora a las Águilas y ahora, la decisión que ha tomado de jugar para la Selección Mexicana en cuanto se complete su proceso de naturalización.

Parece cuestión de tiempo para que el delantero de las Águilas vaya al Tricolor toda vez que Duilio Davino aseguró que quiere jugar por nuestro país, mismo caso del técnico Jaime Lozano, quien destacó el nivel que Julián ha mostrado ya desde hace algunos años y que quiere ver de su parte con la camiseta verde puesta.

Dicho lo anterior, un referente histórico del americanismo como Daniel Brailovsky, dio su punto de vista sobre el tema de los jugadores naturalizados en el balompié nacional al mencionar que “he visto pasar por la Selección Mexicana a muchos naturalizados, gente que no nació en el país, pero que quiere mucho al país porque le ha dado absolutamente todo desde lo futbolístico, algunos casados, ya con matrimonio e hijos en la Ciudad de México y otros que han ganado también muchísimo dinero, entonces se deben y le deben al país, pero después resulta que cuando están en la Selección no dan ese do de pecho, no crecieron o no demostraron lo que demuestran en sus equipos”.

De igual forma, el Ruso comentó en Fox Deportes que de ninguna manera es igual vestir la camiseta de un club que la de un representativo nacional, aunque en casos como el de América, sus futbolistas deben saber convivir a la perfección con la presión y exigencias que se presentan también a nivel Selección.

EL JUGADOR DE AMÉRICA PUEDE CON LA PRESIÓN

Cuidado, vestir la camiseta de cualquier equipo no es lo mismo que representar a una Selección. El peso es mucho mayor sobre todo viniendo de afuera, salvo que fuese un equipo grande como América que día a día tiene que ganar todos los partidos. Lo comparo un poco con eso porque en Argentina te diría River o Boca, en Uruguay diría Peñarol o Nacional, ahí es donde está la verdadera presión y el futbolista puede llegar a demostrar, pero dentro del grupo, así no te lo quieran decir, te miran con ojos distintos”, terminó.