El 2025 fue una pesadilla para la ofensiva azulcrema, marcada por la ausencia constante de su gran referente y líder. La “Bomba” se apagó prematuramente debido a un calvario de lesiones que apenas le permitieron disputar una veintena de encuentros en todo el año calendario, dejando al Club América huérfano de su capitán en los momentos más críticos y definitivos de la temporada pasada.
La esperanza de todo el americanismo estaba puesta en una resurrección física para este Clausura 2026. Sin embargo, los reportes que llegan desde las canchas de entrenamiento sugieren que el inicio de año no traerá el alivio esperado, sino una repetición de la historia de terror que nadie quería volver a leer justo antes de que ruede el balón de forma oficial.
Los alarmantes reportes que filtran el estado real del capitán
Diversos reportes desde el corazón de Coapa confirman que Henry Martín ha estado realizando trabajos físicos diferenciados, lejos del ritmo y la intensidad de sus compañeros durante esta pretemporada. El goleador yucateco ni siquiera tuvo participación en el único duelo amistoso de preparación frente a Puebla, un indicio claro de que su físico no está al cien por ciento para la alta exigencia que demanda el esquema de André Jardine.
A solo cinco días del silbatazo inicial frente a Xolos de Tijuana, la incertidumbre en el Nido es absoluta. No hay claridad oficial sobre si se trata de una nueva dolencia muscular o una recaída de los problemas crónicos que lo mermaron el ciclo anterior. Esta opacidad informativa solo aumenta el nerviosismo en una afición que ve cómo su goleador histórico se vuelve una figura de cristal en el momento en que el equipo más necesita su jerarquía.
Si bien la gratitud por el tricampeonato es eterna, la situación empieza a volverse insostenible para la planeación deportiva. Henry Martín fue la punta de lanza de la época dorada reciente, pero hoy su presencia en la enfermería pesa más que su instinto matón en el área. El riesgo de iniciar el 2026 sin el capitán es latente, obligando a Jardine a improvisar soluciones de emergencia para no arrancar el torneo con el pie izquierdo.
