El Club América fue sacudido de golpe con dos salidas que nadie esperaba ver juntas: Álvaro Fidalgo y Allan Saint-Maximin dejaron al equipo en menos de 24 horas. Dos titulares fuera y un plantel que, de pronto, se siente más corto justo cuando el torneo aprieta.
La pregunta explotó en redes y entre la afición: ¿cómo va a reemplazar el América esas bajas con el cierre de registros de la Liga MX a la vuelta de la esquina? Y en medio de esa tensión, una imagen generó más ruido del esperado.
Baños se sube al avión rumbo a Honduras sin cerrar refuerzos
El pasado 1 de febrero, el América emprendió el viaje a Honduras para debutar en la Concacaf Champions Cup 2026 frente al Olimpia en Tegucigalpa, en una serie a ida y vuelta.
En la delegación ya no apareció Rodrigo Aguirre, quien está próximo a salir rumbo a Tigres, pero lo que sí llamó la atención fue que Santiago Baños, presidente deportivo, viajó con el equipo como si fuera uno más.
Para muchos aficionados, Baños debía quedarse en Ciudad de México resolviendo el último movimiento del mercado antes del 9 de febrero, fecha límite de registros. Aunque es cierto que hoy se puede negociar desde cualquier lugar, el gesto no cayó bien en un entorno que exige respuestas inmediatas.
El americanismo está golpeado, el margen se reduce y cada decisión de oficina pesa tanto como un partido internacional. Y este viaje, en el peor timing posible, dejó una sensación incómoda: ¿se está moviendo el América con la urgencia que el momento exige?
