A escasos días de que ruede el esférico en la máxima justa internacional, el entorno de la Selección Mexicana vivió un auténtico vuelco emocional con el regreso de Guillermo Ochoa. Tras un largo periodo de año y medio alejado del combinado nacional, el guardameta más icónico formado en el Club América volvió a ponerse los guantes.

El experimentado cancerbero ingresó de cambio para la parte complementaria frente al representativo de Australia, desatando una estruendosa ovación por parte de los aficionados que corearon el nombre de Ochoa. A sus 41 años de edad, el canterano azulcrema demostró que la longevidad no es un impedimento para competir al máximo nivel, exhibiendo una plenitud física envidiable.

Ochoa vuelve a volar como en sus mejores años con El Tri

La respuesta del histórico portero fue inmediata. Apenas al minuto 47 del compromiso, la ofensiva australiana tomó un esférico suelto en la frontal del área y sacó un potente disparo de media distancia. Fue ahí cuando Memo reaccionó de forma felina, empleando ambas manos para desviar el trallazo y colgar el cero en su arco.

Esta providencial intervención, efectuada en su primera acción del encuentro, reabrió con fuerza el debate sobre la titularidad de cara al partido inaugural del Mundial 2026 frente a Sudáfrica. El veterano arquero busca levantar la mano para consolidar una histórica sexta participación en Copas del Mundo.

La moneda se encuentra en el aire bajo la gestión técnica. De acuerdo con las últimas declaraciones ofrecidas por el seleccionador Javier Aguirre, existen altas posibilidades de que la jerarquía del ex guardameta de las Águilas termine pesando para resguardar la portería tricolor en el debut oficial del certamen.