El definitivo compromiso por los octavos de final entre la Selección Mexicana e Inglaterra arrancó bajo una tónica de absoluto equilibrio sobre el terreno de juego. Sin embargo, la paridad estuvo a punto de romperse de manera prematura en favor del combinado azteca, que generó la opción ofensiva más clara del cotejo antes de cumplirse el primer cuarto de hora.

La escuadra tricolor aprovechó las bandas para fisurar el orden defensivo del rival europeo, logrando levantar de sus asientos a los miles de aficionados presentes en las tribunas. La jugada colectiva estuvo a nada de inaugurar las redes del Estadio Ciudad de México, teniendo como gran protagonista al delantero estelar del cuadro nacional.

El violento cabezazo de Raúl Jiménez que rozó la gloria

Al cumplirse el minuto 15 del encuentro, un servicio milimétrico enviado por el atacante Roberto Alvarado techó por completo a la zaga británica. Dentro del área, el canterano del Club América se anticipó con potencia a su marcador para conectar un fustigante testarazo picado que parecía llevar etiqueta de gol.

A pesar de la excelente colocación del remate, el guardameta Jordan Pickford reaccionó de forma milagrosa con una mano salvadora sobre la línea para mandar el balón a tiro de esquina. La intervención ahogó el grito festivo del Tri e impidió que Raúl Jiménez consagrara su tercera anotación individual en la presente Copa del Mundo.

Este importante aviso ofensivo de la escuadra comandada por Javier Aguirre ratifica las sólidas intenciones aztecas de pelear de igual a igual ante las potencias del Mundial 2026. Con la paridad intacta, el representativo tricolor mantiene una intensa presión en territorio ajeno buscando abrir el cerrojo del oponente antes del descanso en la Liga MX.