Oribe Peralta decidió ponerle fin a su carrera como futbolista profesional. Con 38 años cumplidos este 12 de enero, el originario de La Partida en Torreón, anunció su retiro de las canchas luego de haber cosechado numerosos logros en los equipos donde militó, particularmente América y Santos, además de lo logrado en Selección Mexicana.

En lo que respecta particularmente a las Águilas, fueron cinco años en los que el Cepillo estuvo en la institución. Dentro de ese lapso, tuvo momentos exitosos y otros que quedarán para el olvido, por lo que en este texto recordaremos algunos de los puntos altos y bajos de su estancia con la institución azulcrema.

 

SUS ÉXITOS

Oribe Peralta prácticamente llegó y fue campeón con América. El delantero llegó a Coapa para el torneo Apertura 2014 para meses después consagrarse como campeón. Su aporte fue fundamental en ese título en el cual se hizo presente en la Final de vuelta contra Tigres con el gol de la puntilla en el Estadio Azteca.

Después de ese campeonato, vinieron títulos a nivel nacional e internacional. En lo que respecta a la Liga MX, levantó otro campeonato como capitán del equipo en el torneo Apertura 2018 y poco después, la Copa MX correspondiente al semestre del Clausura 2019. Estos dos logros los cristalizó ya como un referente de la institución en ese momento.

 

 

En la Concacaf Liga de Campeones, Oribe también saboreó las mieles que dan los campeonatos con América. El Cepillo fue parte del equipo bicampeón en el certamen en donde le ganaron la Final en el 2015 a Montreal Impact, mientras que la edición del 2016, vencieron a Tigres.

SUS MANCHAS

Si bien, el balance general de Peralta en el Nido podría considerarse positivo, hay tres momentos negativos que los aficionados recuerdan por el impacto que tuvieron, dos de ellos en la Final del Centenario en contra de tigres, esto en el Apertura 2016, donde erró oportunidades que pudieron significar el campeonato.

El primer yerro fue en el encuentro de Ida. Las Águilas se encontraban con la posibilidad de adelantarse en el marcador cuando el silbante señaló una pena máxima. Peralta tomó la pelota y desde los 11 pasos, pateó con tanta potencia que mandó el esférico muy por encima del arco defendido por Nahuel Guzmán. Días despues, en el juego de vuelta, a centimetros del arco y con el portero vencido, mandó la bola por un lado. Una falla que a la postre pesó.

Finalmente, Oribe Peralta terminó ganarse la animadversión de gran parte de la afición americanista cuando terminó su ciclo en el club para irse a Guadalajara, acérrimo rival de los Millonetas en donde pasó de noche al tener contadas anotaciones y poco para destacar dentro del terreno de juego.