Después de más de dos meses de especulación, el mercado de fichajes de la Liga MX bajó el telón este 9 de febrero y el Club América volvió a ser protagonista. No por la cantidad de bombazos, sino por un cierre marcado por decisiones internas, salidas fuertes y un giro estratégico que cambió el rumbo del plantel.
El arranque fue lento y confuso. Las diferencias entre la directiva deportiva y el cuerpo técnico provocaron semanas sin movimientos, hasta que la balanza se inclinó hacia la visión de André Jardine. Ese pulso interno terminó con la salida de Diego Ramírez y, sobre la hora, América aceleró para cerrar su mercado de cara al Clausura 2026.
¿Cómo quedó el plantel del América tras el cierre del mercado?
Los refuerzos llegaron en cuentagotas. El primer movimiento real fue Rodrigo Dourado, incorporación para el mediocampo con un costo cercano a los dos millones de dólares. Después arribaron piezas de rol secundario: Fernando Tapia para la portería y Aaron Mejía en la lateral derecha. Después llegaría la bomba con Raphael Veiga.
Fue un cierre de locura en Coapa. Tras caerse definitivamente lo de Gabriel Fuentes, la directiva reaccionó en tiempo récord y amarró a Thiago Espinosa, promesa uruguaya para la lateral izquierda. Mientras tanto, Vinícius Lima es la gran incógnita: al no aterrizar en Ciudad de México, su fichaje depende exclusivamente de si su registro digital logró entrar al sistema de la Liga MX antes de la hora límite.
Donde sí hubo sacudida fue en las salidas. América vendió a Álvaro Fidalgo al Real Betis y a Rodrigo Aguirre a Tigres, además de desprenderse de contratos pesados como Allan Saint-Maximin, Javairo Dilrosun e Igor Lichnovsky.
El balance final deja una lectura clara: menos gasto en fichajes, un ahorro millonario en sueldos y un plantel ajustado a la idea del técnico. Un mercado sin estridencias, pero con consecuencias profundas para el América del Clausura 2026.
