El amargo debut del Club América en el Clausura 2026 dejó mucho más que un insípido empate sin goles frente a Xolos. En la frontera, las sensaciones fueron de una preocupante inoperancia ofensiva, especialmente tras el increíble fallo de Rodrigo Aguirre que pudo cambiar la historia del encuentro. Sin embargo, más allá del funcionamiento colectivo, un “fantasma” administrativo comenzó a recorrer los pasillos de Coapa, amenazando con consecuencias que podrían ser devastadoras para las aspiraciones del más grande.

No se trata solo de la falta de puntería, sino de una gestión del plantel que parece estar caminando al borde del precipicio reglamentario. Mientras otros equipos aprovechan el inicio del torneo para dar rodaje a su talento joven, en el Nido la situación es opuesta. Existe un vacío de confianza que quedó expuesto en el Estadio Caliente y que, de no corregirse de inmediato, podría costarle al equipo puntos vitales que en una Liguilla marcarían la diferencia entre la gloria y el fracaso.

América avanza poco en la regla de menores tras la fecha 1

De acuerdo con las cifras oficiales de la Liga MX, el panorama para el cumplimiento de la “regla de menores” es desolador tras la primera jornada. El conjunto azulcrema apenas logró acumular la raquítica cifra de 24 minutos, una producción extremadamente escasa si tomamos en cuenta la exigencia total de la temporada. Toda esta actividad recayó en los hombros del canterano Patricio Salas, quien ingresó al minuto 66 precisamente para intentar rescatar algo tras la salida de un Aguirre desaparecido en ataque.

La situación se vuelve crítica al considerar que al América le restan 16 partidos para alcanzar los 1,170 minutos obligatorios. El panorama se ensombreció definitivamente tras la grave lesión de rodilla de Dagoberto Espinoza, quien estaba llamado a ser el principal motor de esta estadística. Sin él en el campo, queda claro que esta generación de canteranos no termina de convencer a un André Jardine que prefiere apostar por la jerarquía, aun cuando esto signifique jugar con fuego ante el reglamento.

De no encontrar una solución inmediata o un nombre que garantice solidez y minutos constantes, el club se expone a sanciones económicas y deportivas severas. La directiva y el cuerpo técnico deben replantear la estrategia con urgencia, pues el tiempo corre y la “mina de oro” de las fuerzas básicas parece estar agotada justo cuando la liga más presiona. El tricampeón no puede permitirse perder en la oficina lo que tanto le cuesta ganar en la cancha, y hoy, el margen de error es prácticamente nulo.